Obstáculos emocionales (V): Vivir Soñando o Añorando

«La fantasía no es una forma de evadirse de la realidad, sino un modo más agradable de acercarse a ella» – Michael Ende

Vivir Soñando o Añorando.

Sucede que frecuentemente nos convertimos en soñadores; es muy cómodo y placentero, nuestra mente se llena de formas y colores, sentimos vitalidad y fuerza para sentir y decir de nuevo: ¡ahora sí!

Sin embargo, si este mecanismo se vuelve recurrente, puede convertirse en “altamente peligroso” pues cambiamos de dirección nuestro objetivo principal llevándolo hacia un tiempo, modo y lugar que no sabemos si es real o no existe; siendo así, Alicia en el País de las Maravillas se quedaría corta o ¡Peter Pan llegaría más rápido al  País de Nunca Jamás!

Es cierto también, que nuestra creatividad entra a pleno ritmo de trabajo, inventamos cosas fantásticas, negocios lucrativos, nos lanza a la conquista de amores verdaderos, a la recuperación del tiempo perdido, donde aparentemente todo estará bajo nuestro control y ahora si vendrá la felicidad que añoramos.

Sin embargo este permanente ensueño va de la mano del inconformismo que no nos deja definir realmente que es lo que deseamos, reconocer quienes somos, es como el cuento infantil de La Ranita Inconforme, que un día quería ser elefante y al otro caballo, así se pasó la vida sin gozar su apacible vida en el estanque.

Esta permanente vida de fantasías nos lleva más rápidamente a la frustración y al desencanto, ya que al no caminar con los pies sobre la tierra, sino querer volar sin tener alas, al caer al piso nos golpeamos fuertemente con la realidad, allí  como dice la canción de Serrat “la verdad lo que no tiene es remedio”.

Con esto no debemos negar que soñar es maravilloso, es el punto de partida de toda acción para llegar a la meta, por supuesto que la fantasía nos hace vivir lo que deseamos, es parte esencial de un sueño que hacemos realidad ¡pero cuidado!, hay que activar las alarmas si esta forma de soñar intensamente se vuelve recurrente y no avanzamos.

El soñar o el añorar de forma frecuente nos lleva del pasado al futuro de forma sutil y muy fácil sin embargo es como estar atados de pies y manos donde no avanzamos, pues toda decisión que debemos tomar está condicionada a que algo suceda o a algo que sucedió, producto de la responsabilidad de alguien o algo que no nos permitió  avanzar y ahora sentimos miedo a que vuelva a suceder.

Escuchemos cuidadosamente cuando decimos frases como: “Cuando tenga… hare  tal cosa”, “cuando cambie de trabajo me sentiré as feliz”, “cuando obtenga mi independencia podre estar en paz conmigo mismo” o “mi temperamento se calmara” y otras más; igualmente el sí condicional: “Si tengo dinero me siento más feliz”, “si obtengo prestigio mi vida cambiara” o,  con el que acusamos a otros: “si mi papa me hubiera dejado hacer…”, “Si hubiera estudiado”, etc.

Todas estas formas de obstaculizarnos retrasan nuestra vida feliz, cuando vivimos del futuro o del pasado estamos descartando el presente que es el que tiene la realidad mucho más cercana, aprendamos a vivir un presente continuo, con las experiencia  y las lecciones aprendidas, que estas sean parte del combustible para arrancar y no  la piedra en el camino.

Hoy en día se habla mucho de la Ley de Atracción, es increíble, ¡funciona! sin embargo no debemos pensar que con sentarnos a pensar y soñar llegará, la gente exitosa por supuesto que sueña, atraen con su mente lo que desean pero saben igualmente que esta funciona siempre y cuando se concentren en llevar a cabo acciones reales y concretas .

Querido lector, si sientes que no avanzas, que te distraes fácilmente, analízate, lee de nuevo este articulo y los anteriores acerca de los saboteadores, identifica cual te atrapa, con qué frecuencia, en qué circunstancias y que puedes hacer para dominarlos, gestionarlos y salir de ellos.

Ayúdate, ¡avanza! Yo puedo ayudarte.

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