Obstáculos emocionales (VII): Aplazar

“El aplazamiento es el asesinato de la oportunidad”. – Oscar Wilde.

Aplazar

Cuando el miedo a triunfar gana y el temor a equivocarnos nos agobia, aparecen los obstáculos internos que nos impiden conquistar los objetivos propuestos y nos llenan de razones para nuestra ‘’satisfacción y tranquilidad”.

Si nos damos cuenta de ello, lo mejor es parar por un momento, analizar, identificar el obstáculo que llevamos y preguntarnos: “¿Qué mecanismo estoy usando para evadirme y buscar una justificación? ¿Qué puedo hacer para continuar la marcha?” La respuesta es: Enfrentar el miedo y poner mucha acción, esfuerzo permanente, pasión y fuerza interior para ¡continuar!

Hoy veremos una de estas actitudes que nos obstaculizan:

Aplazar: Es como renunciar desde ya a alcanzar lo que deseamos, es declarar que no es importante o que no fuimos capaces, sin intentarlo.

El aplazamiento nos seduce cuando el miedo lo acompaña, porque pensamos que la tarea o es muy  difícil o muy fácil, es igual, es allí donde justificamos, nos perdonamos, buscamos darnos toda clase de explicaciones y es así como tratamos de no sentirnos culpables descargando en ello nuestra responsabilidad. Algunos ejemplos de estas miles de razones para aplazar:

Sé que es importante pero lo dejo para mañana, el tiempo no me alcanza, ahora no puedo darme el lujo de tener un coach que me ayude será cuando tenga como pagarlo, hijo mañana jugamos hoy estoy ocupado, el año que viene comienzo, es que mis hijos todavía me necesitan, cuando me jubile podre darme la vida que deseo” y así ¡mil más!

Nos vamos enredando en una telaraña de razones para evitar movernos de nuestra zona de confort y evitar sentir que fracasamos y terminamos haciéndolo, ya que no fuimos capaces de tomar las decisiones necesarias.

Concluyendo por hoy ¿Qué puedes hacer para estar atento a este grande y recurrente saboteador, no consentirlo ni tolerarle sus excusas, desconectarle de tu corazón y sentimientos, perderle el miedo y enfrentarle?

Como dice el adagio popular “es menos doloroso llorar por lo que se hizo, que por lo que se dejó  de hacer”.